Solo el 15% de los adultos mayores que compran viviendas lo hacen como inversión

Durante 2016 se inscribieron 24.186 viviendas nuevas y usadas en el Conservador de Bienes Raíces de Santiago, según los registros que maneja Colliers International Chile. De estas, 3.632 fueron adquiridas por adultos mayores de 60 años. En el caso de Inmobiliaria Simonetti, por ejemplo, el 20% de sus clientes está sobre ese rango de edad. “Son personas que muchas veces pagan al contado, tras la venta de otra propiedad, y otros también que piden crédito hipotecario a 12 o 15 años. Son gente aún muy activa”, dice el gerente general de la firma, Hernán Reyes.

Sin embargo, respecto del total, las transacciones en este grupo son más bien bajas, debido principalmente a la falta de opciones de financiamiento, advierte José Miguel Ventura, gerente comercial y de marketing de GfK Adimark. “El segmento tiene la necesidad y las ganas, pero el sistema aún lo llena de barreras para hacerlo. Muchos difícilmente son sujetos de crédito, más que nada por sus años”.

En todo caso, de los que compran a esa edad, la mayoría opta por departamentos. Las ventas de este tipo de inmueble durante el año pasado fueron más del doble que las de las casas, llegando a 2.714 transacciones. “Esta etapa de la vida está centrada en el disfrute, la simpleza. Para este público, un departamento requiere de menos mantención, es más sencillo salir por el fin de semana y, en general, provoca una sensación de libertad que es muy valorada”, dice Francisca León, gerenta de research de Empresas Socovesa.

Entre quienes adquieren un departamento para residir ahí tienden a preferir el formato tradicional de cocina y espacios amplios en el living-comedor para recibir visitas, señalan distintos desarrolladores. Para Víctor Danús, gerente general de la corredora ProUrbe, las exigencias son más altas en el segmento sobre los 70 años: “Ellos necesitan ciertos atributos diferenciadores; por ejemplo, no les gustan las tinas, y prefieren la ducha. También buscan tener pocos desniveles y pasillos anchos, por donde pueda pasar una silla de ruedas”.

Departamentos se concentran en Santiago, Las Condes y Ñuñoa

El 15% de los mayores de 60 años que compraron viviendas en 2016 son inversionistas; es decir, adquirieron al menos una propiedad, para luego arrendarla. Así lo identificó Colliers, considerando a aquellos que se adjudicaron más de un inmueble en el mismo año. Para María Teresa Campos, directora del área de consultoría de la firma, la presencia de este nicho se explica por la necesidad de tener un ingreso extra: “Esa compra es para mejorar la jubilación, por lo que buscan unidades más pequeñas, con pocos dormitorios y de bajos precios, que rentan más”.

“Si se tienen $150 millones en un APV, da cerca de $200 mil adicionales de pensión. Pero si con ese dinero se compran tres departamentos de $50 millones, se pueden arrendar por $230 mil cada uno. Además, es un activo que se puede hipotecar y que no se deprecia en el tiempo”, destaca Danús.

Según los datos de Colliers, el 90% de los inversionistas seniors se inclinan por los departamentos. En términos de precios, el 46% de las viviendas en altura vendidas cuestan menos de 3.500 UF, mientras que tres de cada diez unidades valen más de cinco mil UF. Para Campos, el protagonismo de este último nicho se explica por los inversionistas que optan por la zona oriente de la capital, donde las distribuciones de menor metraje rondan esos valores.

Reyes coincide en que quienes viven en Las Condes o Providencia tienden a comprar como inversión en la misma comuna: “Los que apuntan a San Miguel, por ejemplo, son personas jóvenes, pero la gente de más edad busca en barrios conocidos, pues si se termina de achicar la familia, lo pueden ocupar ellos mismos. Les gusta invertir donde han vivido siempre”. Las comunas con más compradores sobre los 60 años son Santiago (718 departamentos vendidos), Las Condes (644) y Ñuñoa (480), según Colliers.

Un cuarto de las transacciones corresponden a casas

El 25% de las compras de los seniors efectuadas en 2016 corresponden a casas nuevas o usadas, según Colliers. “Hay un grupo sobre los 60 años que está muy vigente, algunos separados con hijos chicos. El concepto de tercera edad se ha ido desplazando y es gente que busca casas para vivir”, señala Víctor Danús, de ProUrbe.

Para Hernán Reyes, de Simonetti, el menor protagonismo de este tipo de viviendas se explica porque a nivel de mercado hay menos oferta en comparación con los edificios y, además, porque la tipología es menos atractiva para los inversionistas. “Si se arrienda hay que hacer al menos jardín, mientras en los departamentos nada”.

Fuente: El Mercurio