Co-living, las nuevas pensiones de NY

 

Emily es una joven ingeniera de software que desde algunos meses esta viviendo en un coliving en Williamsburg, Brooklyn. Como muchos jóvenes recién salidos de la universidad, que comienzan sus carreras y están abiertos a cambiarse de ciudad para trabajar, se enfrentó al desafío de buscar dónde vivir con un presupuesto muy limitado en una ciudad donde los arriendos son cada día más escasos y caros.

“Una noche, mientras buscaba departamentos por internet, me tropecé con el aviso de una start-up que ofrecía coliving. La idea me pareció interesante, especialmente porque su valor se ajustaba mejor a mis ingresos. Además, no tenía que encontrar un compañero ni un departamento, tampoco preocuparme de los muebles, de contratar servicios básicos o del mantenimiento”, recuerda.

Tenía que compartir la casa con 12 personas. Estaba asustada, pero tomó el riesgo. Ahora está contenta con su decisión.

“Me ha permitido convivir  con una gran diversidad de personas de todo el mundo y me ha enseñado a adaptarme con rapidez y éxito a los cambios”, afirma.

En la ciudad hay cerca de 30 edificios que funcionan que funcionan en esta modalidad. Las primeras residencias surgieron hace unos cuatro años en Nueva York y San Francisco, como una forma de darles a las vivienda a quienes se trasladaban a trabajar en esas ciudades. Hoy hay coliving en Chicago, Washington DC, Boston, Pittsburg, Denver y más. También se han extendido por Europa y Asia.

Meghan Davey, directora de comunicaciones de Coling Ollie, asegura que su auge se debe a que las prioridades de los jovenes han cambiado. “Se casan más tarde, trabajan en forma independiente muchas veces desde su casas o cafés y se mueven fácilmente de una ciudad a otra por trabajo. Vivir así les da la oportunidad de sentirse parte de una comunidad”, explica.

Bosco Todorovic, director de global marketing de Quarters y Medici Living Group, señala que este tipo de residencia les hace la vida más simple. “Les basta llegar con su ropa y un cepillo de dientes, porque todo lo relacionado a la casa ya ha sido solucionado y organizado por la empresa de coliving”, agrega.

No exagera. Estas empresas no sólo se preocupan de cosas tan rutinarias como que haya confort o jabón en el baño, café en la cocina o de la limpieza, también organizan  una nutrida agenda de actividades como paseos, cenas, noches de películas y eventos con figuras que potencien el desarrollo profesional de los miembros de la comunidad.

Estilo y costos controlados

Arrendar un dormitorio en los coliving cuesta entre 25% y 30% menos que un pequeño departamento en la ciudad.

A su vez, en sus valores están incluidos los servicios básicos (gas, agua, electricidad), el TV cable, internet, limpieza, ropa de cama y toallas, etc.

En Nueva York, dependiendo de su ubicación y oferta de entretenimiento, fluctúan entre US$1.400 ($892.200) y US $2.700 ($1.720.670) mensuales. Arrendar un studio cuesta en promedio US $2.300 ($1.465.756) según el reporte de abril de la empresa Citi-Habitats, y no incluye las cuentas ni el aseo.

En Chicago, los coliving cuestan entre US $850 ($541.693) y US $1.800 ($1.147.114) mensuales. 

El diseño y decoración de estas viviendas han sido parte esencial de su éxito. Sus dueños han de darle una imagen lujosa y hipster a la antigua pensión.

Por otro lado, el hecho de que estas residencias incentiven el concepto de comunidad tambien los ayuda a sentirse menos solos en una gran ciudad.

“En Nueva York puede tomar un largo tiempo conocer gente y hacerte amigos. Por ende, la ventaja que tienes al vivir en este tipo de residencias es que siempre estas rodeado de personas y haciendo distintas actividades sociales”, cuenta Emily Goetz.

 

Fuente: LUN