Mercado inmobiliario en Antofagasta se reactiva

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El sector inmobiliario de Antofagasta está empezando a activarse luego de tres complejos años de contracción. Y estos aires de mejoría ya se han visto reflejados en algunos de los principales indicadores del negocio, con un aumento de las ventas de viviendas nuevas, el inicio de proyectos en altura y más solicitudes de permisos de edificación.

Esta situación, que comenzó a registrar sus primeros síntomas a fines del año pasado, mantiene optimistas a los desarrolladores, quienes, incluso, prevén que este ritmo podría acelerarse en los meses venideros. “El sector ha experimentado una paulatina recuperación desde 2018, dado que no solo tuvimos un aumento en las ventas, sino también en cuanto a los permisos de construcción, ya que el número de viviendas autorizadas creció 494% en el mismo período. Esto estaría influido, primero, por la estabilización en el precio del cobre, que se suma a la baja tasa de interés de los créditos hipotecarios y a las diferentes alternativas de financiamiento que están ofreciendo actualmente las inmobiliarias a través de sus salas de ventas, adecuándose a cada cliente”, explica el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción Antofagasta, Andrew Trench.

En el último informe de BMI Servicios Inmobiliarios se observa que en el segundo semestre de 2018 las ventas de departamentos nuevos crecieron 33% en comparación con igual período de 2017, al totalizar 694 unidades. En términos de oferta, esta aumentó en casi 800 viviendas en el transcurso de 2018, con el ingreso de cinco nuevas iniciativas entre junio y diciembre pasado versus los seis primeros meses previos (ver infografía).

En opinión de José Ignacio Reyes, gerente comercial de Almagro, entre los factores que más inciden en la reactivación sectorial está la recuperación de la percepción de estabilidad laboral, ya que las empresas de la zona, con vocación principalmente minera, ya terminaron sus procesos de reestructuración interna y realizaron los ajustes necesarios relacionados con el precio del cobre. “Por lo mismo, los trabajadores de las mineras, contratistas y comercio en general tienen una percepción del futuro económico menos incierta, y esto los impulsa a tomar compromisos de largo plazo, como es la compra de un departamento. Además, las tasas de interés para el financiamiento hipotecario están extraordinariamente bajas, lo que hace más fácil el acceso al crédito y aumenta la cantidad de personas que pueden optar a estos servicios”, dice.

Similar es la percepción de Rodrigo Abufon, gerente comercial de Aconcagua, quien precisa que Antofagasta es un mercado con alta dependencia de la actividad minera, siendo una zona que se vio impactada por la postergación de proyectos mineros, mayores tasas de desempleo y poca disposición de las personas a tomar deudas de largo plazo, sobre todo en 2016 y 2017. Por lo tanto, el crecimiento de esa actividad impacta en la intención de compra de una vivienda y ya en los últimos meses han observado una importante alza en las ventas a nivel de promesas (doble dígito). “Esperamos que en 2019 se mantenga la tendencia positiva que comenzó durante 2018 y que la demanda por vivienda se sume a este mayor dinamismo no solo en segmentos medios (2 mil y 4 mil UF), sino también en productos sobre 5 mil UF”, señala.

Precisamente, Juan Armando Vicuña, director de RVC, dice que en los segmentos medios y medios bajos se está moviendo bastante, pero en los altos aún está lento, aunque la demanda debería ir mejorando de aquí a fines de año.

También más cauto es Sergio Godoy, gerente Zona Norte de Inmobiliaria Pocuro, pues dice que si bien el mercado está presentando una leve recuperación, se debiera acentuar en el segundo semestre apoyado por la minería.

Zona norte concentra edificación

En términos de desarrollo inmobiliario, es posible dividir la ciudad en tres grandes zonas, siendo la norte la que presenta a la fecha la mayor cantidad de oferta. Según BMI, en diciembre de 2018 la oferta total asciende a 6.960 departamentos, de los cuales 3.309 unidades están en la zona norte. “Hasta ahora ese sector concentra la mayor actividad inmobiliaria con 21 permisos de edificación, seguido del centro con 20 y en el sur con 13. “Esto está dado porque es donde se encuentra la mayor cantidad de terrenos o suelo disponible para construir”, señala Trench, quien añade que en el corto plazo esta tendencia no debiera variar, aunque a mediano y largo plazo podría haber cambios dependiendo de cómo se vaya dando la actividad minera. A ello, dice el dirigente gremial, se suma el efecto de políticas públicas como las zonas de integración urbana y de interés público impulsadas por el Ministerio de Vivienda, ya que con estas podrían abrirse nuevas oportunidades en áreas consolidadas dentro del radio urbano.

Vicuña advierte que todavía hay una oferta bastante amplia en el segmento medio alto, de viviendas sobre 4 mil UF, por lo que la nueva oferta podría venir por iniciativas de menor valor, que es además el mercado más dinámico en este negocio.

Si bien Reyes advierte que es difícil predecir el comportamiento de la oferta a futuro, por ahora es evidente que esta se irá desarrollando en forma más rápida en sus extremos norte y/o sur de Antofagasta, porque existen macrolotes que permiten una negociación más fluida. “La compra de terrenos presenta menos fluidez en el sector urbano, debido a que para formar un paño se debe negociar en forma paralela con varios vendedores de superficies pequeñas, limitando las opciones de cerrar un acuerdo de compra”, explica el ejecutivo.

Asimismo, Abufon dice que la zona norte de la ciudad, además de proyectos de departamentos, concentra una gran cantidad de unidades disponibles de casas, y que el factor de una mayor disponibilidad de suelo en esta área es clave para el desarrollo de este tipo de proyectos en extensión.

 

Fuente: El Mercurio