Las pruebas que debió pasar la casa ganadora de la Ruta Solar

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El desafío de la Ruta Solar 2019, el concurso realizado en el Parque O´Higgins, era, con $21.000.000, construir una vivienda social sustentable de entre 40 y 60 metros cuadrados.

En el evento fueron presentados ocho prototipos de igual cantidad de instituciones educacionales y medio ambientales.

“La idea es innovar en viviendas sociales desde la academia y el trabajo colaborativo con el Estado y la empresa privada. Ofrecer propuestas que innoven a través de viviendas que sean súper eficientes en el uso de la energía; que innoven en la aplicación de nuevos materiales, que reutilicen el agua, que se climaticen sin necesidad de combustibles y que se adecuen al costo de una vivienda social”, explica Mauricio Zanotti, director y fundador de la ONG Ruta Solar.

Además del metraje, las viviendas debían tener living, comedor, cocina, al menos dos dormitorios y un baño.

Los prototipos fueron sometidos a diez pruebas de sustentabilidad. Un jurado internacional, compuesto de tres expertos, evaluó los proyectos y ellos escogieron a los ganandores.

Acá van algunas de las pruebas que fueron sometidas, explicadas por el arquitecto Alfredo Maul.

Arquitectura

“Evalúa las estrategias bioclimáticas integradas al proyecto, es decir, factores como si la vivienda está bien orientada hacia el sol. También si aprovecha la ventilación cruzada, con ventanas y puertas alineadas de modo que refresque sólo con la circulación del viento; si se ilumina naturalmente durante las diferentes épocas del año; si considera estrategias pasivas para mejorar la captación térmica, esto es, si el edificio mismo, en base a su orientación y materiales, puede funcionar sin climatización en base a fuentes combustibles”, explica Maul.

Eficiencia energética

Apunta a verificar cuánta energía es capaz de producir la vivienda por sí sola, con elementos como paneles fotovoltaicos, y cuánto ahorro anual consigue para una familia. “Todos los proyectos deben calentar agua con el sol usando diferentes tecnologías”, explica el arquitecto guatemalteco.

En la misma prueba se incluye la eficiencia hídrica. A cada proyecto se le provisionó con un metro cúbico de agua (1.000 litros) y se midió cuánta agua entraba y salía, verificando si los datos de las proyecciones de cada proyecto se cumplieron. En el concurso hubo dos proyectos que incluyeron la fitodepuración, esto es el tratamiento de las aguas grises (de ducha y lavamanos) a través de plantas como suculentas que ayudan a recuperarlas y usarlas en los sanitarios.

“Si se reduce el consumo del agua de lavaplatos y ducha se puede ahorrar hasta un 50% en el consumo”, señala Maul.

Fuente: LUN

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