El verano tras la crisis social

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Con rebajas que llegan hasta 30% respecto de los precios del año pasado y promociones. Así están enfrentando este verano 2020, que recién comienza, los empresarios turísticos, hoteleros, dueños de hospedajes y quienes ofrecen sus propiedades para el arriendo estival a lo largo del país.

El violento estallido social, ha cobrado múltiples víctimas y una de ellas es la industria del turismo, precisamente en la temporada peak del año. Los altos niveles de inseguridad e incertidumbre han obligado a los compatriotas a retrasar su decisión respecto de dónde veranear y están esperando hasta el último momento, buscando las mejores ofertas y descuentos. Asimismo, esto también ha impulsado que se queden dentro de Chile, en vez de buscar un destino internacional.

“Generalmente las vacaciones se proyectan entre octubre y noviembre y eso ya no pasó. Pucón debiera tener el 75% de su capacidad ya reservada y está en 40%. En el litoral central y la V región están 40% por debajo de un año normal y es la zona que concentra un cuarto de turismo local. El desempleo ya va en 100 mil personas y el Gobierno ha señalado que podría llegar a dos dígitos, unas 300 mil personas. Muchos están viendo qué pasa para tomar su decisión y apenas eso suceda la demanda va a despegar”, asegura Ricardo Margulis, presidente de la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur).

En Fedetur proyectan que entre diciembre de 2019 y marzo 2020 vendrán 1.283.161 turistas extranjeros, lo que representa una caída de 38,2% respecto del verano pasado, cuando llegaron 2.074.889 visitantes. “Son 800 mil personas menos y los argentinos se llevan una buena proporción de eso”, explica el timonel de la asociación.

El alto precio del dólar, que llegó a cotizarse en más de $800 en noviembre -y que es justamente cuando la gente programa y reserva los viajes para el verano- no favoreció a los chilenos. Pero contrario a lo que se podría pensar, tampoco ha incentivado a los turistas extranjeros.

Lorena Arriagada, secretaria general de la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet), señala que, no obstante que a los extranjeros les conviene el tipo de cambio, el ingreso de visitantes foráneos tendrá una baja importante el primer trimestre del 2020.

“Esto se debería en gran medida a la caída de argentinos, los cuales ya venían en descenso. Más aún, de concretarse las medidas que han informado las autoridades en relación con castigar las compras con tarjetas en el extranjero, esta disminución se acrecentaría todavía más”, explica Lorena Arriegada.

Efectivamente, los argentinos representan cerca del 60% de los turistas que llegan al país y los expertos consultados aseguran que su ausencia se ha sentido. Si durante la temporada estival 2019 llegaron 795.346, para esta se esperan 37% menos según cifras de Fedetur.

“Los dueños están dispuestos a bajar los precios”

En Maitencillo, Cachagua, Costa Cachagua y Zapallar el verano ya comenzó. Más lento y con menos arriendos, pero en sus playas y calles los visitantes ya se dejan ver. Una vivienda en la zona cuesta $180.000 la noche y quienes conocen el área aseguran que hoy existe más margen de negociación. “Los dueños de propiedades están dispuestos a bajar los precios y también arrendar por semanas y no solo quincenas”, comenta un corredor de Cachagua.

Bernardita Santander, corredora de propiedades y experta en la zona, recuerda que antes del 18 de octubre la demanda era alta y se preveía una buena temporada, pero tras los actos de violencia todo se paralizó.

“Hace tres semanas se reactivó un poco, se ha visto más movimiento y con el alza del dólar me da la sensación de que es menos la gente que va a viajar afuera. Antes ya para noviembre tenía el 70% arrendado, y ahora estamos en 45%”, precisa Santander.

En la Cuarta Región la situación se repite. Cada año los balnearios de Morillos, Las Tacas, Tongoy y La Serena atraen a miles de chilenos, pero este año es diferente.

Un corredor especializado en Las Tacas y Morrillos comenta que lo normal es que a estas alturas encontrar un arriendo -con precios que parten en $150 mil la noche- sea una misión imposible, pero este verano aún hay bastante disponibilidad.

“La gente se asustó con la crisis social y está decidiendo a último minuto. En las últimas tres semanas hemos visto un aumento en la demanda, pero de todas maneras vamos 20% más bajos que el año pasado a esta misma fecha. La crisis social y la violencia han golpeado fuerte”, plantea el empresario que prefiere mantener la reserva.

Siguiendo hacia el norte, en el Hotel Diego de Almagro en San Pedro de Atacama, coinciden con el diagnóstico. La jefa de recepción comenta que este verano la ocupación caerá casi 20% en relación al año pasado.

“El impacto en las reservas ha sido fuerte en todo San Pedro. Desde octubre los turistas nacionales y extranjeros han caído”, sentencia.

Al sur, en la Reserva Biológica Huilo Huilo, las reservas están lentas, especialmente en lo que respecta a febrero, mes en que han caído 35% respecto a igual período del 2019. Y las mayores bajas provienen del turismo internacional.

“El segmento internacional está muy afectado. Con el tipo de cambio volátil y con una mala visibilidad de seguridad en el país, tendremos mucho menos extranjeros en el país”, reflexiona Soledad Guzmán, gerente comercial de este polo turístico.

Fuente: El Mercurio

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