La pandemia del coronavirus o Covid19, ha puesto en cuestión varios supuestos y tendencias de desarrollo urbano, generando un debate amplio donde abundan sueños de grandes cambios culturales y económicos. En este remezón, que nos afecta a todos, se suele confundir la ciudad del desconfinamiento, donde es necesario mantener distancia social, con la ciudad posterior a la vacuna, donde esta pandemia será solo un mal recuerdo.

Es fundamental separar ambas ciudades, ya que ningún proyecto puede pensarse en un escenario de corto plazo, que aquel previo a la vacuna. Además, si no hacemos esta separación podemos exagerar los efectos del Covid19 como ha ocurrido, por ejemplo, con el teletrabajo, las reuniones por Zoom y la consolidación del comercio electrónico. Se ha llegado al punto de afirmar que ya no serán necesarias las oficinas o que podremos vivir en el campo y trabajar en la ciudad. En el comercio electrónico los pronósticos son más radicales. Como es una actividad que ya venía creciendo, algunos analistas anticipan que además de los malls, se morirán los supermercados, grandes tiendas o galerías comerciales dejando enormes sitios vacantes en centros y barrios residenciales.

Esta “pandenomics” no es algo nuevo. Predicciones parecidas escuchamos cuando se masificó la Internet y el e-mail. De hecho, un famoso artículo del futurólogo Alvin Toffler anticipó que con el correo electrónico las ciudades se dispersarían, que se acabaría la congestión y que las personas vivirían en pequeñas aldeas, comprando y trabajando a distancia. ¿Y que pasó en realidad? Justo lo contrario. Se masificó la Internet, pero las ciudades crecieron más que nunca, se densificaron en vez de expandirse y la congestión se agravó severamente, obligando a gastar billones de dólares en obras de infraestructura.

¿Cuál fue el error de Toffler? Igual que muchos futurólogos de la pandemia, exageró el efecto debido a la magnitud e impacto social del hecho. Esto es mucho más fuerte en el Covid19 por la inmediatez y flujo infinito de noticias que llegan por las redes sociales, incluyendo predicciones de todo tipo, realizadas por personas que no entienden bien como funcionan los sistemas urbanos y sus mercados o regulaciones. Todos los pandenomics olvidan que nuestras ciudades lograron sortear epidemias mucho más mortales, donde las vacunas tardaban décadas en llegar. En el Covid19 este proceso será más rápido. En menos de 3 años, estará la situación relativamente normalizada.

No podemos olvidar que las tendencias urbanas y sociales son pesadas. Se arman en cincuenta o treinta años y tienen una inercia enorme ya que mueven un enorme capital humano y económico que cuesta alterar por decreto o enfermedad. Esto no quiere decir que no se generen cambios de tendencia en mercados inmobiliarios, pero generalmente estos vienen dándose antes que el hecho de ruptura, y sólo se acentúan.

Por lo tanto hay que mirar con más pausa lo que ocurre. Poner la pelota al piso. Salir de la inmediatez de las redes sociales. Mirar datos largos y recorrer la ciudad en vez de especular. Y no podemos olvidar un hecho bastante más potente que el Covid19, como fue el estallido social de Octubre, que a diferencia del virus viene acumulándose hace largo tiempo y que tendrá un efecto más significativo en muchas industrias vinculadas al desarrollo y por lo mismo, vale la pena analizarlo en otra columna.

Esta columna de opinión ha sido escrita por Iván Poduje, arquitecto y urbanista. Socio fundador de la oficina de urbanismo Atisba.

Fuente: Mercado Libre

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