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Durante el 2020, el rango etario que compró más propiedades para inversión fue el que va desde los 27-40 años, con casi un 80% del total, seguido por el de 40-60 años, con un 15%, y el de mayores de 60 años, con 5%, según un estudio realizado en la Región Metropolitana por la empresa de inversiones inmobiliarias Tricapitals.

El análisis determinó además que el 27,7% de las personas que invirtieron en propiedades lo hizo en Ñuñoa; 18,8% en La Cisterna;16,9% en Santiago, y 15,2% en Independencia. Otro aspecto importante es que de todas las unidades vendidas solo un 4,7% fue para vivienda del comprador y un 95,3% destinada al arriendo.

Benjamín Reichhardt, gerente comercial de Tricapitals, señala que, si bien el año pasado fue muy complejo en materia económica, sorprende que cada vez haya más jóvenes dispuestos a invertir en un departamento. ‘Son profesionales jóvenes que tienen una renta líquida de al menos $1.115.625 mensuales, lo que les permite poder ahorrar para invertir en un inmueble’.

A su juicio, existen dos razones para que realicen este tipo de inversiones. ‘Uno, es lo rentable que ha sido el mercado inmobiliario en el tiempo, principalmente en la Región Metropolitana, y que además siguen subiendo las propiedades, no solo en Santiago sino que también en regiones, e incluso los terrenos en diferentes lugares del país’.

El otro motivo es la baja inversión inicial que se necesita, ya que no es necesario contar con todo el capital para comprar, sino que basta con tener capacidad de ahorro para pagar el pie en las cuotas del proyecto y ser sujeto a crédito hipotecario. ‘Esto último, ha hecho que para los jóvenes sea atractivo, porque pueden destinar un porcentaje de su sueldo en este ‘ahorro obligatorio’, que luego se va a capitalizar en una propiedad que además se arrienda y, con la renta de este, pueden pagar el dividendo’, destaca.

Comunas

De acuerdo al estudio de Tricapitals, Ñuñoa, La Cisterna, Santiago e Independencia concitan el mayor interés de los jóvenes para invertir. Una de las razones es que estas comunas cambiarán sus planes reguladores durante el 2021, lo que generará que la oferta vaya disminuyendo. ‘Estas comunas dejarán de ser atractivas para las inmobiliarias, ya que los proyectos perderán porcentajes de rentabilidad, ante la obligación de hacer proyectos menos densos o con menor constructibilidad’, señala Reichhardt.

Ñuñoa ha tenido un aumento de demanda debido a que existe una buena calidad de vida así como de conectividad. La Cisterna, por su parte, ha evidenciado un alza porque se ha beneficiado de la alta demanda de departamentos en San Miguel. Esta última ha elevado tanto el precio de arriendo que muchas personas han optado por migrar a La Cisterna, en busca de una calidad de vida similar, pero a un precio más económico.

Fuente: El Mercurio

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