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“Nos compramos hace poco tiempo un departamento usado de tres piezas y dos baños en Marcoleta, cerca del metro Santa Lucía, y lo estamos arreglando a nuestra pinta”, cuenta el periodista Eduardo López, quien, junto a su señora, decidieron modernizarlo por completo ya que la vivienda data del año 50 y no había tenido mejoras sustanciales.

“La cerámica de los baños y los muebles eran muy antiguos y deteriorados, los muebles de la cocina lo mismo”, cuenta el director ejecutivo de la agencia de comunicaciones SmartPress, por eso decidieron cambiar las cubiertas y muebles de melanina de la cocina por cuarzo, renovar la cerámica de los baños y cambiar las ventanas que tenían marcos de madera por termopanel.

Los cambios, dice, los hacen por comodidad familiar, pero que trae como consecuencia un aumento de la plusvalía de su vivienda, que estima, podría subir del orden de un 20%.

Mariela García, directora de Tasaciones de Tinsa Chile, comenta que cualquier inversión que se destine a hacer mejoras a una vivienda, se puede multiplicar en cuanto a aumentar su plusvalía, siempre y cuando los cambios sean valorados por el mercado, y un diferenciador positivo en el lugar donde se ubique.

“Es difícil cuantificar un monto, pero puede subir un 20% o más, dependiendo del nivel de la remodelación, pero una propiedad de $80.000.000, remodelada puede llegar a $100.000.000.

Incorporar termopanel es uno de los cambios que da mayor valor. “Poco a poco se ha ido transformando en una necesidad en zonas extremas y céntricas, no sólo por ayudar a regular la temperatura al interior de las viviendas, sino también porque controlan el ruido ambiente que es muy molesto”, dice.

Andrés Leyton, director de la oficina San Carlos de Apoquindo de Property Parteners, agrega que además de mejorar la climatización, tienen un mejor cierre y da un plus desde el punto de vista estético: “Solo el termopanel podría incrementar desde el 5% el precio una propiedad, pero sin duda la remodelación tiene que ser más que sólo las ventanas”.

García afirma que renovar o hacer un baño extra también es bien visto: “Son caros de hacer, el mt2 de un baño es más alto que un dormitorio porque los artefactos son costosos, hay que hacer instalaciones eléctricas, lo que se hace muy valorado”. Cambiar los muebles de cocina también ayuda: La madera tiene mucho desgaste con el tiempo y es muy notorio. Cambiarlo por cubierta de granito, cuarzo, u otro también es caro, por lo que es valorado”.

Con el piso hay cautela: “La mayoría de los departamentos tienen un piso flotante hoy, pero si hablamos de un edificio antiguo donde todos tienen cerámica desgastada, el flotante tendrá más valor”.

Ahora, si el presupuesto es bajo, Cristian Martínez, CEO de Crece Inmobiliario, dice que lo mínimo sería pintar las paredes, “idealmente de un color claro porque se ve más luminoso y es de gusto transversal”.

Lo que no sirve

Hay cambios que pueden ser peligrosos. “Todo arreglo que sea muy específico y de gusto particular, pueden provocar pérdida de valor. Por ejemplo, agregar revestimientos a las paredes o suelos, o pintar con tonalidades extravagantes no suma”, destaca Bárbara Wilson, gerente comercial de la empresa gestión inmobiliaria Prourbe. Agrega que, incluso, cambiar el techo no ayuda: “Se toma como un desde, a pesar de su alto costo”.

Reducir el número de piezas no aporta, aunque queden habitaciones más grandes: “Que de tres dormitorios queden sólo uno o dos no es bueno para el mercado, se corre mucho riesgo”, acota García.

Fuente: LUN

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