El Banco Central publicó el pasado lunes el Informe de Estadísticas Financieras y Monetarias correspondiente a julio. El reporte trajo un pequeño alivio para quienes están buscando un crédito hipotecario: la tasa de interés promedio anual y reajustable en UF se ubicó al séptimo mes del año en 4,31%, retrocediendo por tercer mes consecutivo.

La Asociación de Bancos resaltó tras la publicación de las cifras operacionales de la industria durante junio que las tasas de interés para créditos hipotecarios mantenían una “relativa estabilidad”.

Cabe recordar que hasta marzo de este año se mantuvo una tendencia al alza de tasas por más de un año provocado por el deterioro del mercado de capitales como consecuencia de los retiros de fondos de pensiones que afectaron el apetito por bonos bancarios por parte de inversionistas institucionales debido a la masiva liquidación de instrumentos de renta fija.

En la otra cara de la moneda, la tasa de interés anual en crédito de consumo siguió escalando y llegó al 27,06% en julio, registrando un avance de 80 puntos base respecto a junio. Con esta cifra, la tasa alcanzó su mayor nivel desde junio de 2014 y acumula cuatro alzas mensuales consecutivas.

En esta misma tendencia estuvieron las tasas de interés anual de los préstamos comerciales que se ubicaron en 13,75%, aumentando 76 puntos base en comparación al mes anterior.

Las tasas de interés para este producto batieron un nuevo récord histórico y llegaron a su nivel más alto desde que existe registro en el Banco Central y acumularon 12 meses de avances consecutivos.

Desde la autoridad monetaria, expusieron que los incrementos en las tasas de interés de los créditos comerciales y de consumo se explicaron por alzas en las tasas de todos sus productos.

El contexto

En el último Informe de Percepción de Negocios del ente rector que se publicó la semana pasada, se hizo ver que los bancos señalaron que “el dinamismo de este año se ha basado en la colocación de créditos rotativos e hipotecarios, y en la venta de seguros”.

Sin embargo, indicaron que “desde mayo se observa un escenario más complejo en las colocaciones por la mayor aversión al riesgo de los clientes”.

Debido a este escenario, las entidades financieras “han optado por enfocarse en la renegociación de créditos, lo que ha encendido algunas alarmas respecto de un eventual aumento de la morosidad debido a las altas tasas de estas operaciones”.

En cuanto a las condiciones financieras, se exhibió que “las colocaciones de consumo e hipotecarias siguen en niveles bajos y preocupa el efecto de la mayor inflación sobre la capacidad de pago y su impacto en las evaluaciones de riesgo”.

De hecho, en junio los nuevos créditos hipotecarios promediaron US$ 581 millones mensuales, el menor registro para ese período en los últimos años, y respecto a mayo las nuevas operaciones disminuyeron 6% en términos reales.

En tanto, la morosidad de la cartera de consumo mantuvo una tendencia alcista, llegando a 1,77% de sus colocaciones en junio, aumentando 17 puntos respecto del mes pasado.

Este nivel se ubicó en torno a los registros observados previo a la pandemia, “por lo que se requiere monitorear con atención”, sostuvo la banca.

Fuente: DF

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