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Pese a que el 2022 fue un año duro para el sector inmobiliario, hay quienes vieron en esta crisis una manera de aprovechar un mayor margen de opciones al momento de comprar. Se trata de los inversionistas hormiga, quienes durante el año pasado siguieron activos e identificaron oportunidades de negocio en los distintos segmentos del rubro.

Así lo reveló el último balance realizado por PROurbe Gestión Inmobiliaria, en el cual se indica que los inversionistas con mayor solvencia financiera se abrieron a segmentos más económicos y adquirieron viviendas de menor valor privilegiando la seguridad por sobre la rentabilidad. “Por el escenario económico, algunos propietarios necesitan flujo de caja y están dispuestos a sacrificar precio con tal de cerrar rápido el negocio”, dicen desde la empresa.

Las disminuciones promedio se vieron con más fuerza en las comunas de Quinta Normal, Huechuraba, Maipú, y Peñalolén, entre otras. Y en general, las transacciones se concentraron este año en el rango entre las UF 2.000 y UF 4.500, mientras que en 2021 en estos mismos sectores las compras en su mayoría se movían entre UF 3.500 y UF 5.400.

Víctor Danús, gerente general de PROurbe Gestión Inmobiliaria, explica que estas comunas son sectores de riesgo medio, y que se diferencian de zonas donde si bien “el valor es muy bajo y puede ser muy rentable, el riesgo es mayor”.

Inversión se mantiene

En tanto, desde PROurbe comentan que las ventas de casas en Quinta Normal cayeron hasta en un 20% en cuanto a precio promedio, siendo la comuna que registra la mayor contracción. Mientras que en cuanto a los departamentos, Peñalolén tuvo una disminución del valor de las transacciones de las propiedades de un 19%.En el caso de esta comuna, el precio promedio de las ventas en altura durante 2021 fue de UF 5.371, mientras que el 2022 alcanzó las UF 4.513. Y en general, entre las viviendas más demandadas la mediana estuvo en inmuebles de entre las UF 2 mil y UF 3 mil. Y no solo el precio promedio de las ventas disminuyó, sino también la cantidad de transacciones hechas por los inversionistas.

De acuerdo al ejecutivo, la adquisición de viviendas por parte de inversionistas hormigas bajó entre un 20% y 25%.

“Al final, están comprando menos y en un rango de precio inferior. Pero lo están haciendo”, rescata Danús. Y explica que la intencionalidad de compra “fue gradualmente disminuyendo a medida que las tasas empezaron a subir porque estamos en una tormenta perfecta”.

De cara el segundo y tercer trimestre de este año, y en la medida en que disminuya la inflación, desde PROurbe proyectan que se generarán incentivos necesarios “para que por lo menos las tasas de largo plazo, que son las tasas hipotecarias, puedan bajar y se alcance un incentivo de compra”.

Fuente: DF

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